Decoración minimalista para tu salón: cómo conseguir este estilo en tu hogar

Decoración minimalista para tu salón: cómo conseguir este estilo en tu hogar

La decoración minimalista del salón se ha convertido en una tendencia que ha llegado para quedarse. Perfecta para aquellos que quieren una estancia con un estilo propio, pero sin llegar a abusar en ningún momento de los elementos decorativos.

En qué consiste el estilo minimalista

Existen muchas falsas creencias sobre el estilo minimalista en decoración. Hay quien cree que se trata de dejar las estancias casi vacías, de modo que la casa pierda toda su personalidad. Pero eso no es cierto.

El minimalismo es un movimiento que surgió hace ya un siglo y que se centra en la máxima “menos es más”. Busca simplificar al máximo los espacios, eliminando todo aquello que sea superfluo. De esta forma, la decoración de una casa minimalista queda reducida a la presencia de lo esencial.

Lo que prima es la funcionalidad. Es decir, que todo aquello que está presente en la casa lo está porque tiene una finalidad. Por ejemplo, en el sofá de un salón minimalista puede haber cojines, pero solo aquellos que sean realmente necesarios para sentarse de forma más cómoda.

Ideas para lograr una decoración minimalista en tu salón

El objetivo final es conseguir una estancia armónica y equilibrada, con líneas sencillas. Un espacio confortable en el que te apetezca estar y que, en ningún caso, esté sobrecargado de cosas que no necesitas.

Colores discretos para las paredes

La decoración minimalista comienza escogiendo el tono más adecuado para las paredes. Dado que buscamos algo atemporal, lo mejor es elegir colores que sean neutros y elegantes. Los más clásicos son el beige, el blanco y el gris.

No obstante, dentro de este estilo también podemos hacer alguna concesión al color, pero siempre de forma limitada. Una idea es hacer destacar una pared con tonos como el azul índigo o el frambuesa.

El sofá es el protagonista

La vida que hacemos en el salón gira en torno al sofá. Es el espacio en el que descansamos después de un duro día de trabajo, pero también donde conversamos con la familia o pasamos tiempo en compañía de nuestros amigos.

En la decoración minimalista del salón el sofá es el auténtico protagonista. Es el primer mueble que deberías elegir. Todos los demás deberán adaptarse a su estilo.

La clave es elegir un modelo sobrio con plazas suficientes para que toda la familia pueda sentarse cómodamente. Si necesitas incluir butacas accesorias, puedes hacerlo, pero que no supongan una “competencia” para el sofá. Es decir, que encajen bien con su estilo y que cada mueble pueda tener su propio espacio.

Muebles multifuncionales

En el minimalismo apostamos por la funcionalidad y por no tener nada que sea innecesario. Esto lo podemos lograr si optamos por muebles que sean versátiles y a los que podamos dar diferentes usos.

Por ejemplo, una mesa de comedor y unas sillas bien elegidas pueden convertirse también en el lugar perfecto para teletrabajar. Mientras que una otomana puede funcionar a modo de mesa de café y también como asiento cuando hay visitas en casa.

Una gama cromática sencilla

Al abordar una decoración minimalista no deberías complicarte con los colores. Conseguirás mejores resultados si la gama cromática es sencilla, así que limítate a un par de colores de tonos suaves.

Hay muchas combinaciones interesantes como el blanco y el gris o el blanco y los tonos tierra. Lo bueno de limitar la gama cromática, y reducirla a tonos neutros, es que consigues que la decoración se vuelva totalmente atemporal.

La importancia de la luz natural

La iluminación artificial es tan importante en un salón minimalista como en otro espacio. Pero, como buscamos reducir al máximo la presencia de elementos no esenciales, debemos potenciar la luz natural, así tendremos menos lámparas.

La mejor forma de conseguirlo es vestir las ventanas con textiles ligeros. Cortinas que dejen pasar la luz todo lo posible.

En cuanto a la iluminación artificial, las lámparas de techo no deben ser demasiado llamativas. De hecho, en este caso funcionan mejor los focos integrados, que pasan totalmente desapercibidos. También puedes usar lámparas de pie para aportar luz en zonas muy concretas, pero estas deben encajar con el estilo minimalista.

Cuadros sí, pero con moderación

Puedes decorar las paredes con cuadros o láminas, pero en ningún caso deberías abusar de ellos. El objetivo al usarlos es que le aporten un toque especial a un determinado rincón, no que se conviertan en protagonistas del espacio que están llenando. Por eso, reduce su número y procura elegir diseños que no sean muy estridentes.

Menos, pero de más calidad

En la decoración minimalista del salón no vas a necesitar tantos muebles ni elementos decorativos como hacen falta en otros estilos como el boho o el nórdico (por citar solo algunos ejemplos). Lo bueno de esto es que puedes primar la calidad.

Tendrás que comprar menos muebles, textiles y elementos de decoración. Como, además, todos serán de estilo atemporal y te van a durar muchos años, procura escogerlos de la máxima calidad. Con una buena elección, tu salón minimalista será perfecto.